Hoy hemos cenado con un proveedor con el que mantenemos muy buena relación. En china no abundan los chinos con una mentalidad occidental, y este es el mejor mix que he visto; conoce a la sociedad china, conoce al chino común, conoce la situación actual, es un empresario hecho a sí mismo, y lo más importante conoce nuestra forma de pensar.
Dentro del plan para el año 2009 tendremos que apoyarnos más en nuestros proveedores, externalizando procesos que debido a nuestra estructura no nos son muy competitivas, y este proveedor es un proveedor con múltiples posiblidades. De momento tiene nuestra confianza y además está a 5 minutos de la fábrica, lo cual en caso de problemas es una gran ventaja.
Hemos quedado con él para ver que tal le va, pues como casi todas las empresas en china, está también sufriendo la falta de liquidez e impagos de sus clientes. En cualquier caso, nos ha pedido que en caso de hacer negocios con él, lo único que quiere es que le paguemos a tiempo. Él se ocupará del resto.
A partir de aquí nos ha regalado unas clases magistrales impagables sobre el management en este país. Auténticos consejos a la altura de cualquiera de los grandes gurús. Palabras que por su sencillez y coherencia me han hecho recordar a las clases en la universidad; muy claro, realista, sencillamente lógico y a la vez tan diferente a lo que estoy acostumbrado a escuchar todos los días que casi me dá la sensación de haber sufrido una involución durante mi estancia en la empresa. Por lo menos ahora sé lo que no se debe hacer para poder tener una empresa en china, y el hecho de que sea un chino quien te lo dice (uno en quien confio) da mucha más credibilidad a las opiniones sobre como son los chinos, lo que buscan, como se sienten, etc.
Siendo un antiguo conocido de la empresa, es increíble que tan inmensa sabiduría fuera desdeñada en el pasado con tanto desprecio, ¡Ójala hubiera tenido papel y lapiz para tomar notas!, si algún día tengo que decir algo con sentido a gente importante sin duda repetiría sus palabras y no tendría ninguna duda de haber dicho lo correcto.
Y es que no hay más tonto que quien no quiere aprender, ni más sordo que quien no quiere escuchar. Grande, muy grande Xiao Wang.

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